Mi padre cantaba mucho de pequeño, y lo hacía bien (eso dicen las vecinas) y como al joselito le llamaban ruiseñor, a él que no lo hacía tan bien, le llamaban el colorín.
Al nacer yo, los vecinos me llamaban la colorina, y me gustó mucho porque mi padre era el más grande y mejor en mi vida (como todos los padres para las niñas, jeje).
Mi abuelo me llamaba colorina, y si estaba de buen humor, boquerona.